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La primera pasta de dientes en tabletas con hidroxiapatita hecha en Argentina

Dientes más blancos, más fuertes, menos sensibles. Sin flúor. Sin raspar. Sin disimular.

Tus dientes pierden mineral todos los días, y tu pasta no te devuelve ni un gramo: espuma, sabor a menta y de vuelta al sillón del dentista. Albora remineraliza — repone ese mineral en cada cepillado: blanquea sin raspar el esmalte, lo fortalece y ayuda a eliminar la sensibilidad y las manchas atacando la causa, no el síntoma.

Remineraliza: repone lo que tus dientes pierden Blanquea sin raspar el esmalte Ayuda a eliminar la sensibilidad y frenar caries Tan segura que se puede tragar
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Registro ANMAT Hecha en Argentina Analizada por lote en laboratorio independiente Ingredientes de grado alimentario Sin plástico

Qué es

¿Una pasta de dientes en tabletas?

Sí. Mordés una, cepillás con el cepillo húmedo, y hace espuma como cualquier pasta. Sin tubo de plástico, sin agua de relleno, sin conservantes — al ser seca, no los necesita.

Pero el formato es lo de menos. La diferencia está adentro: hidroxiapatita, el mineral del que está hecho tu esmalte. Tu pasta de siempre limpia, hace espuma y se va por el desagüe. Albora deja mineral trabajando en tus dientes: remineraliza — repone, cepillado a cepillado, lo que perdés todos los días. Las otras limpian. Esta devuelve.

La verdad incómoda

Tu pasta de dientes te viene mintiendo hace años

92 de cada 100 adultos tuvieron caries usando pasta con flúor toda su vida. Si la fórmula de siempre funcionara como te la vendieron, ese dato sería imposible — y vos no volverías al sillón del dentista cada año con una sorpresa nueva. No importa la marca: casi todas venden lo mismo hace un siglo. Mirá lo que hacen en realidad:

Las «blanqueadoras» blanquean lijando

Usan abrasivos que raspan una capa de esmalte para sacar el color de arriba. Hoy los ves más blancos; con los años, el esmalte queda más fino, se transparenta el amarillo de abajo y los dientes duelen más. Blanquear raspando es pan para hoy, sensibilidad para mañana.

Las «para sensibilidad» te anestesian

La mayoría usa sales que adormecen el nervio para que no sientas el dolor. El poro que lo causa sigue abierto: el día que las dejás, el dolor vuelve. No reparan nada — te acostumbran a comprarlas para siempre.

La espuma es puro teatro

Esa espuma no limpia mejor: es SLS, un detergente que también vas a encontrar en desengrasantes, y que varios estudios asocian con aftas. Está en la fórmula para que sientas que «está funcionando». Y de regalo: dióxido de titanio, un colorante que Europa prohibió en los alimentos — pero tu pasta lo sigue teniendo.

La etiqueta lo confiesa

Agarrá el tubo que tenés en el baño y buscá la advertencia: «no ingerir», «mantener fuera del alcance de los niños». Es un producto que te ponés en la boca tres veces por día. ¿Nunca te hizo ruido?

Cien años de la misma fórmula: limpiar, espumar, disimular. A eso la llamamos «toxipasta»: arrasa hasta con las bacterias buenas que protegían tus dientes — como pasarle lavandina a un jardín — y te deja la boca ácida, perdiendo mineral día tras día. Y ninguna te lo devuelve. Hasta ahora.

El mecanismo

Limpiar no repara. Nunca lo hizo.

Tu esmalte está hecho casi por completo de un mineral: la hidroxiapatita. Cada café, cada mate, cada gaseosa le roba un poco — como el mosquito te roba sangre: de a poco, sin que lo veas, todos los días. Tu saliva intenta reponerlo, pero contra la comida de hoy pierde por goleada.

Esos microporos que se van abriendo son el origen de todo lo que odiás de tus dientes: por ahí entra el dolor del primer mate caliente, ahí se agarran las manchas del café, y un esmalte poroso se ve opaco y amarillento. Sensibilidad, manchas y caries no son tres problemas: son el mismo agujero.

Tu pasta limpia la superficie y listo. Es como pasarle un trapo a una pared agrietada: brilla un rato, la grieta sigue ahí — y mañana está más grande.

1

Esmalte sano

Superficie lisa y mineralizada: refleja la luz, se ve blanca, no duele y las manchas no tienen dónde agarrarse.

2

Esmalte poroso

Los ácidos abren microporos. Ahí nacen la sensibilidad, las manchas y las caries — y tu pasta los limpia por arriba.

3

Poros rellenos

La hidroxiapatita es idéntica a tu diente: se mete en los microporos y los rellena desde adentro.

Por eso Albora hace lo que las otras fingen: la superficie vuelve a quedar lisa y refleja más luz — más blanca sin lijar —, las manchas pierden dónde agarrarse, y el poro que dolía se va sellando — la sensibilidad afloja porque desaparece la causa, no porque te anestesiamos.

¿Te suena imposible que un diente se recupere? Preguntale a tus huesos: son del mismo mineral, y nadie se sorprende cuando sueldan. La diferencia es el ambiente — y el ambiente de tu boca se puede cambiar.

Fórmula transparente

Lo que las pastas comunes te meten en la boca. Y lo que Albora te da a cambio.

SIN

  • Sin flúor
  • Sin lauril sulfato de sodio (SLS) — el detergente de la espuma, asociado a aftas
  • Sin dióxido de titanio — prohibido en alimentos en Europa
  • Sin colorantes ni saborizantes artificiales
  • Sin conservantes
  • Sin plástico

CON

  • Hidroxiapatita — el mineral de tu esmalte
  • Xilitol — el dulzor que deja sin energía a las bacterias de las caries
  • Ingredientes de grado alimentario (Código Alimentario Argentino)
  • Cada ingrediente explicado, uno por uno

Nada escondido. Si no reconocés un ingrediente, te explicamos qué es y para qué está.

Cómo se usa

Se usa igual que tu pasta de siempre. Solo cambia el formato.

1

Mordé una tableta

Hasta que se deshaga en la boca.

2

Cepillá

Con el cepillo húmedo — vas a ver que hace espuma, como cualquier pasta.

3

Escupí y listo

No hace falta enjuagarse a fondo: cuanto más queda actuando, mejor.

Una tableta por cepillado. Sin desperdicio, sin dosis de más.

El respaldo

No es nuevo. Es nuevo acá.

En Japón, la hidroxiapatita es el estándar del cuidado dental hace más de cuarenta años. En Alemania ya es la alternativa seria al flúor, con marcas enteras construidas sobre este mineral. No es un descubrimiento de Instagram ni una moda «natural»: es el mismo mineral de tu esmalte, estudiado hace décadas y usado a diario por millones de personas. ¿Casualidad que allá los índices de caries vengan cayendo hace décadas, mientras acá seguimos igual?

¿Y acá? Acá seguimos cepillándonos con la misma fórmula que usaba tu abuela. Lo que se conseguía de hidroxiapatita era importado carísimo, o frascos genéricos con etiqueta en inglés y ni una certificación.

Hicimos Albora para que dejes de tener que elegir entre lo que no conseguís y lo que no sabés qué es.

Prueba social

Los que se cambiaron no vuelven

★★★★★

“Es la primera pasta que me muestra todo lo que tiene. Se la doy a toda la familia sin dudar.”

Valeria M.

★★★★★

“Tomaba el mate tibio hace años. A las tres semanas volví a tomarlo caliente sin que me duela.”

Marcos D.

★★★★★

“Fui al dentista después de meses y no me encontró ninguna caries nueva. Nunca me había pasado.”

Carolina S.

★★★★★

“Sabía que la de siempre estaba llena de cosas raras. Por fin una alternativa argentina hecha en serio.”

Andrés P.

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Cambiar la pasta que usás hace veinte años es un salto de fe. Por eso te lo hacemos fácil: probá Albora durante 30 días. Si al terminar no te sentís más tranquila con lo que te ponés en la boca, o no notás la diferencia en tus dientes, escribinos y te devolvemos hasta el último peso. Sin preguntas, sin vueltas.

Vos solo tenés que animarte a dar el primer paso.

Preguntas frecuentes

Antes de que preguntes

Blanquea, pero no como las blanqueadoras que lijan el esmalte con abrasivos. La hidroxiapatita rellena los microporos: la superficie queda más lisa, refleja más luz y recupera su blanco natural — y las manchas nuevas tienen dónde no agarrarse. Es gradual (semanas, no días), pero no te deja los dientes más finos ni más sensibles. Al revés.
Sí. La hidroxiapatita cuida el esmalte por otra vía: en vez de endurecer la superficie como el flúor, repone el mineral que tu diente perdió. Es el estándar en Japón hace más de cuarenta años, y hay estudios que muestran resultados comparables a los del flúor. La diferencia es que no hay que preocuparse por la dosis ni por si se traga.
Usamos micro-hidroxiapatita, no nano — justamente para evitar cualquier duda sobre nanopartículas. Es un mineral idéntico al de tu propio esmalte, no un químico externo.
Sí. Es tan segura que si se traga una tableta, no pasa nada — todos los ingredientes son de grado alimentario. Igual, como con cualquier producto, recomendamos supervisión con los más chicos.
No — y desconfiá de cualquiera que te lo prometa. Albora no reemplaza al dentista: reemplaza a la pasta que te tenía volviendo cada año con una caries nueva. Remineralizar todos los días es prevención; el control profesional, seguí haciéndolo. La idea es que cada visita sea más aburrida que la anterior.
Depende de cada persona. La sensación de limpieza es inmediata; en sensibilidad, la mayoría nota cambios en las primeras semanas de uso constante. Por eso la garantía es de 30 días.
En un clic, desde tu cuenta, cuando quieras. Sin llamados, sin trabas, sin letra chica. Odiamos las suscripciones tramposas tanto como vos.
Hace espuma, sí — con un sulfato suave derivado de coco, no con SLS. Y el sabor es a menta natural, sin colorantes ni edulcorantes artificiales.
Cada lote se analiza en laboratorio independiente y publicamos el certificado. Podés verlo antes de comprar.

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Tu boca no va a extrañarla.

Cien años de espuma ya fueron suficientes. Remineralizá en cada cepillado: blanco natural sin raspar, esmalte más fuerte, sensibilidad en retirada. Sin flúor, hecha en Argentina, con todo a la vista.

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